Obligada a reeditar esta entrada, publicada hace un año, por dos motivos: porque el clip de audio ha cambiado de formato.... y porque hay sensaciones que no han cambiado a pesar del tiempo.
En días como estos, en los que todo está agetreado,
en los que queremos escapar de todo, porque nos ahoga,
por el agobio de todos los días,
también por aquellos que nos rodean,
Otis Redding cantaba y aún hoy se escucha,
una canción que invita a que nos relajemos,
a oir y dejarse llevar por la melodía
y
a compartirlo con aquella persona
que siempre estará ahí, a nuestro lado,
en nuestra mente o en nuestro corazón.
Lo que daría yo por estar ahora sentada en un muelle
y empapándome de la brisa salada y fresca del mar infinito.
en los que queremos escapar de todo, porque nos ahoga,
por el agobio de todos los días,
también por aquellos que nos rodean,
Otis Redding cantaba y aún hoy se escucha,
una canción que invita a que nos relajemos,
a oir y dejarse llevar por la melodía
y
a compartirlo con aquella persona
que siempre estará ahí, a nuestro lado,
en nuestra mente o en nuestro corazón.
Lo que daría yo por estar ahora sentada en un muelle
y empapándome de la brisa salada y fresca del mar infinito.
Lejos... lejos... muy lejos...

Es una gran receta... la que explicas con palabras y notas de Otis.
Afortunadamente algunos podemos ponerla en práctica. Me cuento entre ellos.
Un abrazo