Vamos a pensar otro rato. Pensemos a qué queremos hacer referencia en este país cuando hablamos de "pueblerinos". Tradicionalmente, hablar de pueblerino es hablar de persona o conjunto de personas ya no que vivan en un pueblo, sino que estilan una vida y forma de pensar hacia sí mismos y su entorno que los hacen ser así: personas "de poca cultura o de modales poco refinados"... ;estancadas, que no avanzan en un modelo (véase cualquier modelo) social y (y) económico que provoca que el engranaje de la máquina de la civilización avance también y en consecuencia.
En España somos pueblerinos. Y es así. Existe un gran sustrato social, y me refiero con ello a españoles -no a clases sociales, algo obsoleto y fuera de lugar, dicho sea de paso- , que por supuesto se encuentra fuera de este concepto pero que aquí, en este país, no pueden encontrar su sitio. No es problema de las costumbres españolas como el horario, las tapitas del mediodía o la siesta; no es problema del jamón de Jabugo, del gazpacho de la abuela o de la verbena de fin de semana del pueblo de nuestros padres.. y de nuestro propio pueblo. De hecho pertenecer a un tipo de urbe sea pueblo/villa, aldea dispersa o no o capital de provincia es indiferente en estos casos. Es más: muchos achacan el problema del pueblerino a ser uno de un tipo de urbe determinada, cuando en realidad y por ejemplo, las mujeres españolas de ciudad son iguales que las mujeres españolas de pueblo pero con abrigos de piel (by S&C).
Ya está. Esa mentalidad reprochable de cultura es exactamente la misma. Y yo diría que la mentalidad de las mujeres (porque he empezado a hablar de mujeres, no por nada en especial, un hombre vale igual al experimento) autóctonas de pueblo va más allá que las de ciudad.
Creo que el problema es como enfocamos todo ello y la incapacidad absoluta de salvaguardar todo esto a medida que se pueda avanzar socialmente. El problema no es ser conservador o ser progresista. El problema va mucho más allá. Es una mentalidad cerrada en general al avance en cualquier sentido y de un querer "vivir mejor" pero sin tocar nada de lo que nos rodea.
Por ejemplo: el tema de la inmigración que qué duda cabe, ha suscitado controversias políticas de todos los colores... pero porque la repercusión social ha sido aún mayor. Y prácticamente nadie ha reparado en el hecho de que este país se ha podido encontrar en una línea de salida y hacia la expansión de su propio desarrollo beneficiándose de la inmigración. Y pensaréis "flipada... ya vivimos en un país desarrollado" y contestaré "ciegos... qué ciegos estáis todos". La inmigración siempre es buena porque significa que el país ofrece posibilidades de desarrollo a sus ciudadanos y de acogida para mejorar la calidad de vida a los que vengan de fuera y lo necesiten. Significa que tenemos para nosotros y podemos ofrecer para los demás. El problema que ha tenido y se tiene todavía en referencia a esto, no es la sensibilidad hacia el inmigrante que se juega la vida para llegar aquí - tema que se encuadra en políticas de inmigración y que se desvían de lo que quiero exponer- sino en la mentalidad de que el que viene ya podría quedarse en su país y levantarlo allí mismo. Miedo al extraño, al extranjero. Falta de madurez social para encarar nuevas situaciones. España hecha de una fachada que de muros para adentro, prefiere no retocar nada. Otro ejemplo: en España se quiere tener el glamour de otros países en galas propias de ello, pero todavía no nos apetece arreglarnos tanto porque para qué voy a ostentar, como si las formalidades típicas de ciertos actos políticos y sociales nos hiciera una distinción d solvencia o similar, y se nos olvida, que existen ciertas formalidades para ciertos actos más que necesarias para su distinción ¿os imagináis al Príncipe de Asturias dando alguno de sus premios en chanclas y con una gorra de los NY? Pues no, para qué engañarnos. Ahí entra también la educación. No se trata de ser un snob, se trata de empezar a borrar los clichés y saber estar sin miedo "al que dirán". Cuando miro alrededor veo un autoengaño social general que para nada nos beneficia.
Retomando un poco, cuano antes he mencionado lo de "desarrollado", creo que tenemos un insuficiente en cuanto explotación de nuestros propios recursos: nos hemos acostumbrado a la importación más que a la exportación. Nuestros recursos son buenos, pero hay que hacerles caso. Nos quejamos de que el agricultor o ganadero ganan más que el funcionario en según que autonomías, sin reparar que tanto unos como otros necesitan de los tomates del primero y del cordero del segundo (por ejemplo) para sobrevivir. Es cuestión de que todos necesitamos de todo: la gestión de recursos para ganadores y agricultores necesita del papeleo de ciertos funcionarios.
Nos hemos creído y nos creemos que no tenemos calidad para muchas cosas prefiriendo lo que nos venden a lo que hacemos, una desconfianza hacia nosotros mismo increíble. Culpamos directamente al poder público cuando ni siquiera nos quejamos debidamente, denunciamos la situación. Decimos que estamos como el resto de Europa cuando en realidad le damos la espalda y ponemos el culo... y nos autoconvencemos de una maravilla que a pie de calle es notorio que no existe. Yo abogo por una reflexión que invite a creer en nosotros mismos como sociedad: nuestra cultura e Historia es nuestro mayor legado. Y es más: nuestra Historia está llena de los suficientes errores como para llenarnos de la sabiduría necesaria para un gran avance. Y creo que el borreguismo político al que nos sometemos (por ejemplo alabar a políticos/as mediocres por ser un lameculos de turno por muy partidarios del mismo partido que seamos) y el mirar hacia otro lado agravan la situación actual.
Supongo que a fin de cuentas, tenemos lo que queremos. Ser pueblerino no es malo: lo malo es no saber que lo somos... por eso de que si no nos gusta, no podremos cambiarlo.
En España somos pueblerinos. Y es así. Existe un gran sustrato social, y me refiero con ello a españoles -no a clases sociales, algo obsoleto y fuera de lugar, dicho sea de paso- , que por supuesto se encuentra fuera de este concepto pero que aquí, en este país, no pueden encontrar su sitio. No es problema de las costumbres españolas como el horario, las tapitas del mediodía o la siesta; no es problema del jamón de Jabugo, del gazpacho de la abuela o de la verbena de fin de semana del pueblo de nuestros padres.. y de nuestro propio pueblo. De hecho pertenecer a un tipo de urbe sea pueblo/villa, aldea dispersa o no o capital de provincia es indiferente en estos casos. Es más: muchos achacan el problema del pueblerino a ser uno de un tipo de urbe determinada, cuando en realidad y por ejemplo, las mujeres españolas de ciudad son iguales que las mujeres españolas de pueblo pero con abrigos de piel (by S&C).
Ya está. Esa mentalidad reprochable de cultura es exactamente la misma. Y yo diría que la mentalidad de las mujeres (porque he empezado a hablar de mujeres, no por nada en especial, un hombre vale igual al experimento) autóctonas de pueblo va más allá que las de ciudad.
Creo que el problema es como enfocamos todo ello y la incapacidad absoluta de salvaguardar todo esto a medida que se pueda avanzar socialmente. El problema no es ser conservador o ser progresista. El problema va mucho más allá. Es una mentalidad cerrada en general al avance en cualquier sentido y de un querer "vivir mejor" pero sin tocar nada de lo que nos rodea.
Por ejemplo: el tema de la inmigración que qué duda cabe, ha suscitado controversias políticas de todos los colores... pero porque la repercusión social ha sido aún mayor. Y prácticamente nadie ha reparado en el hecho de que este país se ha podido encontrar en una línea de salida y hacia la expansión de su propio desarrollo beneficiándose de la inmigración. Y pensaréis "flipada... ya vivimos en un país desarrollado" y contestaré "ciegos... qué ciegos estáis todos". La inmigración siempre es buena porque significa que el país ofrece posibilidades de desarrollo a sus ciudadanos y de acogida para mejorar la calidad de vida a los que vengan de fuera y lo necesiten. Significa que tenemos para nosotros y podemos ofrecer para los demás. El problema que ha tenido y se tiene todavía en referencia a esto, no es la sensibilidad hacia el inmigrante que se juega la vida para llegar aquí - tema que se encuadra en políticas de inmigración y que se desvían de lo que quiero exponer- sino en la mentalidad de que el que viene ya podría quedarse en su país y levantarlo allí mismo. Miedo al extraño, al extranjero. Falta de madurez social para encarar nuevas situaciones. España hecha de una fachada que de muros para adentro, prefiere no retocar nada. Otro ejemplo: en España se quiere tener el glamour de otros países en galas propias de ello, pero todavía no nos apetece arreglarnos tanto porque para qué voy a ostentar, como si las formalidades típicas de ciertos actos políticos y sociales nos hiciera una distinción d solvencia o similar, y se nos olvida, que existen ciertas formalidades para ciertos actos más que necesarias para su distinción ¿os imagináis al Príncipe de Asturias dando alguno de sus premios en chanclas y con una gorra de los NY? Pues no, para qué engañarnos. Ahí entra también la educación. No se trata de ser un snob, se trata de empezar a borrar los clichés y saber estar sin miedo "al que dirán". Cuando miro alrededor veo un autoengaño social general que para nada nos beneficia.
Retomando un poco, cuano antes he mencionado lo de "desarrollado", creo que tenemos un insuficiente en cuanto explotación de nuestros propios recursos: nos hemos acostumbrado a la importación más que a la exportación. Nuestros recursos son buenos, pero hay que hacerles caso. Nos quejamos de que el agricultor o ganadero ganan más que el funcionario en según que autonomías, sin reparar que tanto unos como otros necesitan de los tomates del primero y del cordero del segundo (por ejemplo) para sobrevivir. Es cuestión de que todos necesitamos de todo: la gestión de recursos para ganadores y agricultores necesita del papeleo de ciertos funcionarios.
Nos hemos creído y nos creemos que no tenemos calidad para muchas cosas prefiriendo lo que nos venden a lo que hacemos, una desconfianza hacia nosotros mismo increíble. Culpamos directamente al poder público cuando ni siquiera nos quejamos debidamente, denunciamos la situación. Decimos que estamos como el resto de Europa cuando en realidad le damos la espalda y ponemos el culo... y nos autoconvencemos de una maravilla que a pie de calle es notorio que no existe. Yo abogo por una reflexión que invite a creer en nosotros mismos como sociedad: nuestra cultura e Historia es nuestro mayor legado. Y es más: nuestra Historia está llena de los suficientes errores como para llenarnos de la sabiduría necesaria para un gran avance. Y creo que el borreguismo político al que nos sometemos (por ejemplo alabar a políticos/as mediocres por ser un lameculos de turno por muy partidarios del mismo partido que seamos) y el mirar hacia otro lado agravan la situación actual.
Supongo que a fin de cuentas, tenemos lo que queremos. Ser pueblerino no es malo: lo malo es no saber que lo somos... por eso de que si no nos gusta, no podremos cambiarlo.
